Por qué niños y niñas no se representan a sí mismos. Rodríguez Naví –
Me contaban que en una comunidad al norte de Jinotega (Nicaragua), un niño que había aprobado su sexto grado, tenía muchos deseos de ir a la promoción de su grado, todos los niños estaban listos con sus trajes nuevos, zapatos nuevos y adornos nuevos. El intentaba convencer a su madre para que lo presentara a la promoción, ella no quería porque no tuvo suficiente dinero para comprarle la ropa y arreglarlo. Ha como pudo el niño se puso la ropita de su hermano mayor, viejita y ajada, además decidió irse con las botas de hule que son para trabajar. A escondidas de su mamá, saltando cercos se acercó a la promoción, él quería estar ahí. Como en un cuento de hadas apareció su
padrino que lo veía agacharse para vencer el último cerco que lo separaba de su promoción, y la historia termina feliz.











