Especie Humana, inteligencia y educación. Eduardo Álamos (sf)
¿Es la especie humana inteligente? Quizás la pregunta se vea un tanto extraña porque pareciera que de suyo asumimos que el homo sapiens es naturalmente sapiens. Avalan la sapiencia humana el habernos erigido por sobre todas las demás especies del planeta a través del lenguaje, la convivencia social y la tecnología, entre otras de tantas habilidades nuestras. Baste pensar que –aun en el supuesto de que estuviésemos completamente solos en el universo-, el hecho de estar enviando naves a diversos lugares del cosmos significa que nuestra inteligencia se está expandiendo a los confines de planetas, estrellas y galaxias, lo que en definitiva significa, más allá de la expansión de esta, nuestra inteligencia, que la Tierra misma es una entidad viva y pensante y que el universo está comenzando a razonar por sí mismo, por tanto, desde este punto de vista, nuestro planeta sería una especie de neurona que está
comenzando a realizar sinapsis con cada punto que conquistemos, y ello hasta que –ahora en el probable acontecimiento de que haya otras formas de vida inteligente-, hagamos precisamente sinapsis con esas otras gnosis. Esto sería la confirmación de que el universo también comienza a tener inteligencia propia y autónoma desde nuestra propia inteligencia, la de la especie humana. Esta reduccionista gráfica de nuestra sapiencia y sus alcances se ve alentadora y motivante. Nos alza hacia ese petit dieu de la audaz pluma de Leibniz y tan bien desarrollada por Ortega y Gasset donde el ser humano es creador y transformador y que a través de su imaginación, inteligencia y libertad inventa y re-inventa nuevos mundos.












