Hoy se habla mucho de trabajo en equipo. Hasta parece una moda en determinados grupos de trabajadores sociales, educadores, animadores, promotores, psicólogos sociales, etc. Lo que ocurre es que cada vez son más los profesionales que toman conciencia de que, para alcanzar mejor determinados objetivos y desempeñar mejor una actividad, el trabajo en equipo aparece como una necesidad y como una exigencia. Lo sabemos, lo tenemos claro en nuestra mente, pero… en la práctica nos resulta harto difícil conseguido. Proclamamos la necesidad de que la cooperación en el trabajo debe predominar sobre la competencia, pero en la práctica nos encontramos con estructuras organizativas que alientan la competencia y con estructuras de personalidad socializadas dentro de un esquema individualista y, a veces, ávidas de ocupar espacios de poder